soñando con imágenes

Hoy me he levantado por la mañana y he observado mi cuerpo. Me sentía pesada, como si la fuerza de la gravedad hubiese aumentado, andaba despacio y notaba la espalda ligeramente encorvada hacia delante, lo que proyectaba directamente mi mirada hacia el suelo. Así que examinando estos elementos he configurado mi vestuario.

Para aligerar el peso y suavizar la pesadez me he vestido de algodón (me he envuelto, literalmente); me he puesto unas piernas largas, que me llegaban a la altura de los omóplatos y posibilitaban un caminar más enérgico; una brisa que empujaba mis hombros hacia atrás y hacía que mi torso avanzara hacia delante; y me he colocado un collar ancho, que permitía que mi cuello se mantuviera sin esfuerzo erguido sobre el tronco y mi mirada se proyectara hacia delante, ni hacia arriba ni hacia abajo. Y así, con este aspecto (mucho mejor que el que tenía nada más levantarme) he salido a la calle.

Durante mucho tiempo he vivido desconocedora del maravilloso mundo de las imágenes. Un universo cuyos límites se los pones tú. ¿Y cómo funciona este mundo? Después de observar tu cuerpo, habrás visto (o intuido) qué es lo que necesita: una espalda más erguida, un masaje de pies, una cabeza menos pesada, unos brazos más largos… Concederle lo que precisa a través de una imagen no va a solucionar el problema, pero sí va a interferir en su manera de moverse, de colocarse e incluso de percibirse(te), contribuyendo de este modo a la transformación de patrones adquiridos. Proyectamos lo que pensamos y nuestro cuerpo responde a esta imagen con toda la sabiduría que posee (que es mucha).

Podemos hacer juntos un ejercicio práctico: colócate de pie, con los pies en paralelo abiertos a la altura de las caderas, deja que los brazos caigan a ambos lados de tu cuerpo, como unas mangas de camisa, sin fuerza ni intención. Respira profundamente y visualiza un hilo que una el centro de tu coronilla con el cielo. Como una especie de marioneta, déjate sujetar por ese hilo, permitiendo que contribuya a alinear tu columna y “se haga cargo” de parte del peso de tu cabeza. Y, aunque sólo sea a ratos, intenta mantenerte sujeto por ese hilo, hagas lo que hagas, estés donde estés. ¿Qué sientes? ¿Qué ha cambiado?

2 comentarios en “soñando con imágenes

    1. enmovimentum dijo:

      Muchísimas gracias, Gaby, por tus palabras. Me animan a seguir explorando y navegando este maravilloso mundo del cuerpo y el movimiento, tan necesario para la vida y el desarrollo de nuestro potencial como personas. He visitado tu página y tus trabajos… Me encantan!! Feliz de que la red vaya creciendo y encontremos un lugar para expresarnos a través de la danza.

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