la figuración figurada

Durante las pasadas dos semanas he tenido el gran placer de colaborar como coreógrafa para la obra de teatro Los Figurantes, codirigida por los dramaturgos Delfín Estévez y el propio autor de la obra, José Sanchis Sinesterra. El ofrecimiento me produjo tal emoción que rápidamente me vi inmersa en el espíritu de la historia, cargada de dobles sentidos y de un trasfondo político y social digno de ser atendido.

La obra, caleidoscopio de caracteres e ideas, está protagonizada por diecinueve actores, cada uno de los cuales aporta un color singular a la misma a través de sus palabras y acciones, contenidas en el personaje y al mismo tiempo deseosas de expandirse y revelarse como “algo más”. Precisamente, Los Figurantes presenta a una serie de actores que se rebela contra los protagonistas (y los encierra) bajo el anhelo de salir de la figuración. Y es precisamente en la culminación de ese proceso de emersión en el que los cuerpos se desnudan literal y figuradamente para mostrase como algo nuevo ante el público, que intuye y vislumbra lo que en realidad subyace a las capas más externas de los personajes. Un deseo por alcanzar lo esencial, lo simple, lo auténtico, lo minimalista. Un momento de “desprendimiento” donde las palabras dan paso al movimiento.

La creación de la escena recorrió varias fases con un objetivo claro: viajar desde lo figurativo hasta lo abstracto, pasando por la construcción y la deconstrucción de las formas. Unas formas que en un primer momento se correspondieron con acciones que el propio autor ha denominado “in-significantes”, que cada cual eligió e identificó como propias y que, poco a poco, fuimos idealizando y transformando por contaminación, evolución y simplificación en imágenes poéticas, carentes de una representación cercana a lo convencional, pero que, de algún modo, desvelaban el verdadero ser de cada uno en relación al espacio, a los otros cuerpos y a ese momento en particular.

El resultado en escena bajo las luces violáceas sobre los cuerpos pálidos se tradujo en un instante de ensoñación, como si el lenguaje hubiese cambiado, como si la atmósfera e incluso la densidad del aire fuesen de pronto más densas. Unos minutos de contemplación (¿hacia sí mismos?, ¿hacia el público?, ¿hacia el mundo?), que repentinamente cesaron ante los golpes propinados (al otro lado) por los protagonistas, los “verdaderos”, aquellos que habían quedado ocultos desde el principio y cuya presencia había querido ser reemplazada por la de los propios figurantes, tan esperanzados, tan idealistas, tan generosos, tan inseguros, tan irónicos, tan hermosos, tan grandes, tan imaginarios, tan reales.

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Los Figurantes. Fotografía realizada por Luis García Morais
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La danza de Los Figurantes. Fotografía realizada por Luis García Morais
Los Figurantes
Cartel de la obra realizado por Ainhoa Batres y Waldo Rosales

3 comentarios en “la figuración figurada

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