bio

Soy Raquel Herrero y si algo ha configurado mi vida (como a ti, que me estás leyendo) ha sido el continuo cambio. Cambios de ciudad, cambios de colegio, cambios familiares, cambios de amistad, cambios de casa, de país, de idioma… Pero siempre con un permanente hilo conductor: el propio estudio del movimiento.

Aunque nací en Oviedo, viví gran parte de mi infancia en Córdoba, ciudad en la que tuve mi primer contacto con la danza a la edad de 8 años, y desde entonces hasta ahora, que tengo 28, no he dejado de bailar. Lo curioso es que no fue hasta entrada la edad adulta que descubrí que esa era mi verdadera pasión, así que entretanto he estudiado Fotografía e Historia del Arte, lo que me ha permitido tener una amplia visión de la experiencia artística no sólo desde la práctica sino también desde la teoría.

Mi formación en la danza es el fruto del constante estudio de la misma y de la interacción, a veces más prolongada en el tiempo y otras más fugaz, con diversas personas, escuelas y colectivos en distintos países del mundo: España, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Tailandia, España (de nuevo)… Viajes que han conformado mi manera de bailar y concebir la vida y el movimiento.

Lugares en los que he tenido la suerte de recibir grandes enseñanzas de sabios maestros y en los que a pesar de que en alguno de ellos la comunicación verbal era complicada, el cuerpo ha servido como vehículo de comunicación y poderosa herramienta unificadora y de conexión con los demás.

Ahora resido en Madrid, donde imparto talleres de danza y conciencia corporal, dinamizo grupos de trabajo a través del movimiento y participo en proyectos escénicos. Una ciudad de hoy, pero quién sabe si quizás también de mañana.